12. Cuando tomas perspectiva

870a36cc5272759b0783ea04f55041b1En este tiempo me he seguido reconstruyendo. Siempre me propuse salir adelante. Siempre supe que no iba a rendirme para volver a ser la que YO era antes de que me arañaran el alma.

He hecho varias terapias, cada una complementando a la otra. Todas me han ayudado a comprender lo ocurrido, a revisar mi pasado, a reconocer mis emociones, a saber que YO soy mucho más que una emoción y que por dolorosa que esta sea, pasará.

He hecho Sofrología, acupuntura y hago semanalmente yoga.

He aprendido a perdonarme, a no juzgarme duramente, a valorarme por todo lo sufrido y a sacar fuera de mi el rencor y la rabia. No he olvidado ni disculpado pero si he perdonado. Vivo en paz, feliz, tranquila, ilusionada, optimista. Vuelvo a ser yo.

En este tiempo he contado con el apoyo de mi familia y de mis amigos. Aunque ellos no saben todo por lo que he pasado  (porque prefiero evitarles sufrimiento sobre cosas que además no se pueden cambiar) aún sin saberlo todo, siempre han estado allí.  Mi familia y mis amigos han sido un apoyo constante e incondicional. Estoy segura que sin ellos me hubiera sido muy difícil salir del túnel, como también sé que sin mi propia fuerza de voluntad y trabajo interior, no hubiera sido posible.

En este tiempo siento que he tomado perspectiva. Como si fuera un observador de ese pasado próximo que percibo ya tan lejano. He aprendido muchas cosas. Me conozco como no era capaz de hacerlo antes. Me he dado cuenta de mis valías y he abrazado mis miedos. Se que no soy perfecta pero si bella.

En este tiempo he conocido a un hombre maravilloso. Una tarde en la que no esperaba nada especial ni buscaba ningún encuentro. Fue algo totalmente espontáneo, fresco y sencillo. Que ha venido a mi vida en un momento en el que yo, me comprendo lo suficiente a mi misma, como para saber que estoy preparada para amar sanamente.

 

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8. Sus hijos no son mis hijos pero los quiero

Cuando el dolor no es solo por la pérdida de la pareja sino también por unos hijos que, aun no siendo tuyos, los quieres como tales

Este es el email que escribí a los dos hijos mayores de mi marido cuando dimos por finalizada la convivencia en mi casa.

13/12/2014

Vuestro padre se acaba de ir de casa con sus cosas. Es un momento terriblemente doloroso para todos. Me he visto obligada a tomar esta decisión por el carácter de vuestro padre. Creo que no hace falta que os explique más pues conocéis perfectamente sus reacciones y maneras que, por otro lado, habéis sufrido también vosotros mismos.

He intentado por todos los medios no llegar a esta situación pero me he visto incapaz de hacerle ver que existen otras formas de comunicarse diferentes a las que él utiliza y que no son dañinas. Por mí y por mis hijas, que no quiero que vivan en un ambiente de tensión diaria, tomo esta decisión que me parte en dos pues aún le quiero, nunca he dejado de quererlo y creo que nunca lo haré.

Detrás de esa coraza de rencor y mal genio hay un ser maravilloso al que pocas veces nos permite llegar.  Y si se encierra lo hace por miedo. Toda su agresividad es pura inseguridad en si mismo. Lleva muchos años tapando con ira lo que en realidad le asusta. Le asusta el futuro de vuestra hermana y le asusta terriblemente no saber comunicarse con vosotros. Le asusta reconocer que como padre os ha fallado. Le asusta también verse solo y paradójicamente, el mismo lo ha provocado..

Se que vosotros también sentís un tremendo dolor por vuestra situación familiar y que sentís que no es un padre en el que podáis confiar y entenderos. Que sentís su presencia como una amenaza en lugar de como una protección. A pesar de ello, creerme por favor cuando os digo que vuestro padre os quiere. Conmigo ha llorado por no saber como llegar hasta vosotros de otro modo y hacer que percibáis todo su cariño. Aunque su inseguridad le haga mostraros su cara más amarga, creerme que es defensa y no despecho.

Os pido por favor que también vosotros hagáis un esfuerzo ahora por apoyarlo. Está en sus días mas oscuros. Ayer noche lloró abrazado a mi diciéndome que siente profundamente todo el dolor que me ha causado, que nunca ha querido y sentido como lo ha hecho conmigo, que está perdido y sin rumbo, que está muerto de miedo del futuro…Que nunca se va a poder perdonar el haberme perdido.

Se que todo esto que dice es sincero y que su mayor horror es el darse cuenta que él mismo ha causado su propio dolor al causar el mío…Está en un punto en el que ya no hay rencor hacia mi sino mucho sufrimiento por darse cuenta de la responsabilidad de sus actos dañinos. Tengo la esperanza de que este momento sea un punto de inflexión en su vida y de que a partir de esto sea capaz de desmontar sus corazas, reconocer sus errores y empezar a funcionar de otro modo. También con vosotros. Por eso es pido que estéis receptivos. Que hagáis un esfuerzo por ver más allá de sus corazas. Que lo arropéis en su dolor y en su angustia…Es también una oportunidad para vosotros aprovechar este momento para empezar a construir otra relación entre vosotros. Dejar de lado también vuestro miedo a mostraros como sois y decirle que como padre os ha fallado. Decírselo a la cara porque necesita oírlo, pero acabar la frase diciéndole que a partir de ahora vais juntos a empezar a construir.

Me preocupa mucho vuestra hermana. Para ella estar en mi casa era un remanso de paz y valoraba muchísimo la relación conmigo y con las niñas. Ahora tendrá que adaptarse a otro entorno pero va a necesitar mucho cariño para superar esta perdida. Vosotros sois los que mejor podéis compensar su dolor. El teneros cerca se lo hará todo más llevadero. Ella os quiere mucho aunque le cueste expresarlo y aunque a veces ella misma sea muy pesada y no la comprendamos. Pensar que dispone de muy pocos recursos y ahora va a vivir una tormenta…va a necesitar mucho, mucho cariño. No culpéis a vuestro padre de hacerle esto a vuestra hermana pues ya se culpa él mismo. Demostrarle vuestro apoyo también con ella y será otra oportunidad más de construir.

También quiero deciros que contéis conmigo para todo. No es una frase hecha es un hecho !. Por favor llamarme siempre que queráis. A mi me gustaría acompañaros, en la medida que vosotros consideres, en este momento que también os perturba y afecta a vuestra vida. Me da mucha pena no volver a veros y me encantaría que os sintierais libres para mandarme un mensaje y decirme que venís a comer o a cenar. Mi casa siempre seguirá abierta para vosotros. Y yo también siempre estaré aquí para escucharos, aconsejaros y daros mi cariño.

Ojalá que en un tiempo podamos con vuestro padre recolocar este inmenso dolor y empezar de nuevo a construir y a compartir.

Por favor no dudéis que siempre estaré con vosotros, siempre que queríais.
Un abrazo muy fuerte esperando veros pronto.

Sigue leyendo mi novena entrada de Blog: Mi encantador infiel, manipulador, mentiroso-compulsivo

2. Dos años y medio intentando un imposible

Poniendo tiritas a mis heridas emocionales y él visitando a un psiquiatra. No sirvió de nada.

Ese ha sido el tiempo que he estado con mi vida en “stand-by”. Mientras yo seguía mi terapia para curar las heridas que me había causado una convivencia tan tóxica, él comenzó su propia terapia con una psicóloga. Ambos trabajábamos para que fuera posible el regreso: yo me ponía tiritas emocionales y el aprendía a desafilar su cuchillo.

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Este primer intento fue de chiste. Yo acudí un día para entrevistarme con su psicóloga a petición de mi marido. A los 10 minutos de estar allí sentada me di cuenta de que la pobre estaba totalmente perdida. Obviamente había sido manipulada por él y no se enteraba de nada. Hablaba como si tratase problemas normales en una relación: más diálogo, más tolerancia, más espacios para cada uno, buscar momentos sin los niños….Salí de la consulta sabiendo que aquello no iba a servir de nada. Efectivamente, mi marido fue unas pocas veces y se cansó.

Mientras ocurría este primer intento terapéutico, nosotros quedábamos para cenar, para comer, para hacer alguna actividad conjunta, para hablar de nuestras cosas…incluso nos fuimos algunos fines de semana. Pero una y otra vez, mi marido se cruzaba y estallaba como un auténtico tsunami. El motivo podía ser cualquier cosa absurda y ridícula: una frase que no le parecía apropiada, una foto en la que yo salía trabajando y alguien había publicado en las redes, una llamada de teléfono de alguien que no le caía bien, un atasco en el coche….Cuando pienso en esas cosas no comprendo como una y otra vez aceptaba sus disculpas.

En esos meses, un dia me dejó tirada y se fue con su coche. Tuve que andar varios kilómetros hasta que me recogió en la carretera después de un buen rato. Le organicé un fin de semana en un estupendo hotel para celebrar su cumpleaños y pasó la noche sin hablarme (se había enfadado porque había jugado mal a golf aquella tarde). Otro día me hizó bajar del coche en plena noche dejándome en medio de la ciudad, porque una frase que había dicho consideró que atentaba a su autoridad como padre delante de sus hijos. El peor de todos los momentos fue cuando en un arranque de furia rompió la televisión de mi casa. Fue la primera vez que tuve miedo por mi integridad física porque ademas golpeó con un puñetazo la pared justo al lado de donde estaba mi cara. También me mintió. Se fue a cenar con una ex-novia y a mi me dijo que había cenado en casa con sus hijos. Me explicó hasta el menú que habían tomado. Después, por sus propios hijos y por una casualidad me enteré de que esa noche su padre no había estado en casa. Cuando le pedí explicaciones al principio lo negó, más adelante aseguró que habia salido a tomar una copa con un amigo…al final, confesó que habia ido a cenar con su ex y pedió perdón por no habermelo dicho…Cabe decir que antes de ese momento final de “arrepentimiento” montó en cólera y me acusó de desconfiar y de acosarlo a preguntas...dijó que no merecía su respeto y me envió un email diciendo literalmente “te he borrado de mi agenda”.

Esa es y ha sido siempre su táctica. Cuando se veía descubierto, atacaba y atacaba. Le daba la vuelta a la situación y busca confundirme acusándome de ser yo la que estaba originando semejante altercado. Solo al final, cuando ya se veía en una postura insostenible y que estaba todo perdido, reconocía su error y prometía que no volvería a ocurrir. A posteriori me he enterado de que aquellos “reconocimientos” no eran ni siquiera la verdad de lo ocurrido sino una versión “sui generis” con la que yo quedaría contenta. Ahora se que manipulaba hasta cuando “confesaba” la verdad.

Cada vez que algo sucedía dejabamos de vernos por unos dias o semanas. En una de esas él empezó una nueva terápia, esta vez con un psiquiatra que le había recomendado una amiga mia. Yo también fui a ver a ese psiquiatra para hablar de mi marido. La sesión fue muy bien y ví que este hombre si se habia percatado de lo que ocurria y de que mi marido explicaba una realidad que a él como médico no le cuadraba. Me dijo que mi marido tenía una herida narcisista y que esa era la rabia que yo experimentaba cada vez que se cruzaba. Me dijo que era un tema delicado y complicado. No me dijo que tenía que hacer yo. Me agradecío la visita porque mis explicaciones habían puesto coherencia en muchas cosas que sospechaba.

Y así seguimos meses y meses, con idas y venidas, con sesiones de psiquiatra y con subidas y bajadas….estabamos intentando un imposible.

Seguro te preguntarás que como podía yo seguir con un hombre como ese…La verdad es que no lo sé. Cuando escribo todo esto, cuando recuerdo esas situaciones, me percato del horror, de lo absurdo y de la locura. Creo que cada vez que ocurría algo desagradable yo hacia un “reset” y volvia a empezar. Me agarraba a que él por fin estaba en terapia y que debía tener paciencia, darle un margen de tiempo…como si se tratara de un paciente con cáncer que está recibiendo quimio y el tumor aun no ha desaparecido además que cada vez se encuentra peor…pero sabes que ese mal momento es necesario para la curación final.

Sigue leyendo mi tercera entrada en el blog: “con el lirio en la mano”