11. El apoteosis final que no ha podido destruirme

Otro de los libros que me he leído y que os recomiendo es “Amor Zero: como sobrevivir a los amores psicopáticos” de Iñaki Piñuel. El libro entero no tiene desperdicio…pero quería comentaros el capítulo dedicado al final de una relación de este tipo porque no puede encajar más con lo que yo he vivido y que ya os he contado en mis entradas anteriores.

La apoteosis final: la terminación traumática de la relación mediante el abandono, la triangulación y la traición

“Incapaces de renunciar a nada que pueda ser de interés, necesitan verificar cruelmente que su pareja va a quedar destruida, para convencerse de que merecía la pena dejarla tirada y pasar al siguiente objetivo. Al asegurarse de su destrucción psicológica y emocional se confortan a sí mismos, reasegurándose que han hecho lo correcto, optando por una nueva relación con la que, seguramente, llevaban traicionando a su pareja desde hacía tiempo.”

“La mejor forma de acelerar pasa por denostar, hundir y machacar emocionalmente a su pareja mientras se presenta a sí mismo como la víctima de su víctima ante su nueva relación. La nueva víctima de recambio asistirá ingenuamente como observadora al despliegue de un nuevo juego psicopático, mordiendo el anzuelo que le ofrece el psicópata que se le presenta bajo la apariencia de una pobre víctima, digna de piedad y compasión. Una vez más el juego de la piedad: presentarse ante el mundo como víctima de sus víctimas. Esta estrategia póstuma de destrucción después de terminada la relación radica en la naturaleza perversa del psicópata y de su ambición irrenunciable. Solo lo que no merece la pena puede ser abandonado o descartado. El espectáculo de la persona decente, honesta y empática que sin duda eres, le hace experimentar el peligro del objetivo que podría escaparse. De ahí viene su pavorosa envidia y sus deseos exacerbados de destruirte. Al hacerlo pretende silenciar el tremendo vacío de su alma que requiere siempre el sacrificio de una antigua víctima al inicio de una nueva relación. Su religión es sacrificial. Requiere eliminar a alguien para pasar a otra relación. No es que no sepa lo que hace: sabe lo que hace, pero le da lo mismo”

Yo os conté que pasé de un mensaje de amor cuando yo aterrizaba en Irlanda a otro en 24h (por supuesto seguía de viaje) diciéndome que había cambiado de planes y que no íbamos a pasar juntos la Semana Santa….y a la semana (también sin habernos visto y en la distancia), un nuevo whatsapp pidiéndome el divorcio. Por supuesto llevaba meses en triangulación con la otra…aunque él lo negaba y daba explicaciones ambiguas….además de estar permanentemente ofendido, cabreado o amoroso….Todo en uno y en cuestión de segundos.

“Aunque ya está triangulando con alguien, lo que supuestamente está arruinando la relación son tus celos infundados, tu inestabilidad o tus irracionales desconfianzas. Mientras tú intentas aclarar las cosas y poner orden mental en tu cabeza, tu psicópata lleva mucho tiempo tirándole los galgos o directamente engañándote de forma paralela con otra relación, presentándote ante ella como un ser inestable, pasional o celoso.” 

“A veces usan la técnica de los hechos consumados como una de las formas más crueles de romper con alguien, aprovechando la distancia o un viaje… Entre los posibles modos eligen el modo más impersonal, casual, distante y frío. Un mensaje de texto, un e-mail, el Watsapp, el Skype o el chat.”

“Por supuesto, en su ensaladilla verbal habitual habla solo de sí mismo: de sus sentimientos, de sus supuestas reflexiones y razones… Una ensaladilla rusa verbal con la que pretende envolverse, una vez más, para despistar y confundir a la víctima. En esa charleta nunca se refiere a las personas con las que está triangulando, transicionando o directamente se ha enganchado ya. Eso queda oculto o minimizado. Nada de eso es revelado o admitido por un psicópata. Aún menos esperable será que pida disculpas por ello”

“Envuelto en verborrea y una ensalada verbal aderezada de palabrería vana totalmente desprovista de emoción, le imputa a la víctima lo mucho que ha cambiado, cómo se ha perdido la chispa del amor, o le acusa de aspectos físicos o psicológicos por los que, al parecer, ya no resulta del menor interés”.

Y lo mejor el final….tal cual como pone en el libro: mi ex (que era anti redes sociales y se enfadaba conmigo por usarlas aunque fuera a nivel laboral) ha resultado ser de la noche a la mañana un “forofo” agragando a su inactiva cuenta de instagram a no se cuantas personas y a publicar en el Facebook sus fotos personales con la otra, su nueva conquista/víctima. Esta claro que lo que pretende es que me retuerza de dolor por haberlo perdido y, sin embargo, es todo tan patético y aberrante que cuando vi las fotos sentí una gran satisfacción por haber sacado de mi vida a semejante elemento.

Será que soy fuerte y que tengo la cabeza muy bien amueblada. Será que no ha conseguido destruirme. Será que he recuperado el norte a pesar de haber estado perdida mucho tiempo…Será que tengo una vida maravillosa pues me rodean unas hijas estupendas, una familia que me apoya y unos amigos incondicionales…Será que disfruto de cada detalle y que adoro mi trabajo…Será que por fin me he dado cuenta que lo único que estaba mal en mi vida era tener a este personaje oscuro a mi lado. Será que por fin SOY LIBRE DE MALTRATO.

Aquí el texto final que vale la pena leer…

“No ha terminado todo con el descarte, la traición y el abandono. La fiesta no ha hecho más que empezar para tu pareja psicópata. No se conforma con haberte dejado tirado, sino que necesita verte destruido. Forma parte de su naturaleza vampírica alimentarse de los sentimientos tóxicos de dolor y daño emocional de sus víctimas. Sin esperar ni un instante, y en pocos días, te hará comprender cómo ya has sido reemplazado por el siguiente en la lista, colocando fotos en su Facebook o haciéndote llegar a través de mil creativas maneras la nueva y maravillosa noticia de su nueva relación”.

“Todo estaba ya pre-cocinado. Tú has sido el último en saberlo. Te preguntas por qué necesita restregarte por la nariz de forma tan poco elegante e indigna su traición, y no encuentras razones válidas porque tú piensas como una persona con empatía normal. La única razón posible es la pura maldad. Por eso no te cabe en la cabeza. Es algo que en alemán se denomina shadenfreude, es decir, la alegría y el regodeo que sienten los psicópatas por hacerle daño a una persona. En ello se manifiesta lo que se oculta detrás de su apariencia: una personalidad malvada para la que resulta obsesivo destruir en los demás su crecimiento espiritual o felicidad para así preservar un YO enfermizo. Mientras descubres la verdad de todo, el entorno de tu pareja psicópata, merced a sus artes de manipulación, te imputa ser responsable de todo lo que ha ocurrido y saluda con gozo la nueva relación, así como la liberación que ha conseguido alcanzar de una persona loquita e inestable como tú.”

“Tras la traición, la triangulación posruptura tiene la misma función satánica para un psicópata: mantener una imagen inflada y falsa de ganador y poderoso, a costa del sufrimiento emocional de su víctima. Alegando su libertad, y acusando de los sentimientos que causa en su víctima su perversa triangulación, todo psicópata disfruta doblemente de una excitación”

“Tu psicópata no ha terminado aún de jugar contigo y con tus sentimientos. Le queda la parte más divertida. Necesita confirmar que la víctima se siente humillada, vencida y hundida. Quiere ganar y necesita imperiosamente hacer ver a todos que ha ganado.”

“Aparecerá de nuevo en tu vida con la actitud de quien te perdona la vida. Te echará la bronca por tus malos humores, tus sospechas, y tu mala actitud hacia él o ella. Después de la ruptura se encuentra obsesionado con aparecer ante ti como alguien calmado y equilibrado. Quiere ser el dominador de la situación, el ganador. El que tiene la sartén por el mango. Quiere confirmar en ti al perdedor, al loquito inestable, al alterado chivo expiatorio de su ex al que presentar como tal ante el mundo entero. No soporta perder, por eso necesita asegurarse de que ha ganado el partido. Debe quedar claro que es él o ella el que te deja, y no al revés.”

“En vez de pedirte perdón por sus abusos y maltrato psicológico, querrá llamar la atención sobre tus errores o tu mala actitud ante la ruptura convirtiéndose en predicador moral o incluso en consejero. Advertirá que toda ruptura es difícil sin hacer la mínima referencia a las mentiras, la triangulación, la traición y la deslealtad.”

“Se cree un ser superior, dándote lecciones de cómo debes ser civilizado. Si la víctima no lo permite o permanece calmada o humilde lo tomará muy mal y se alterará, puesto que lo que busca es quedar bien, a costa de desestabilizarla. Si adoptas una posición de serenidad, contención, aceptación y humildad verdadera sacarás de quicio a tu ex psicópata. Necesita observar en ti tu alteración para justificarse y que quede su imagen arriba y la tuya por los suelos. Nunca le ofrezcas el último regalo de tu alteración emocional. No se la regales.”

 

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8. Sus hijos no son mis hijos pero los quiero

Cuando el dolor no es solo por la pérdida de la pareja sino también por unos hijos que, aun no siendo tuyos, los quieres como tales

Este es el email que escribí a los dos hijos mayores de mi marido cuando dimos por finalizada la convivencia en mi casa.

13/12/2014

Vuestro padre se acaba de ir de casa con sus cosas. Es un momento terriblemente doloroso para todos. Me he visto obligada a tomar esta decisión por el carácter de vuestro padre. Creo que no hace falta que os explique más pues conocéis perfectamente sus reacciones y maneras que, por otro lado, habéis sufrido también vosotros mismos.

He intentado por todos los medios no llegar a esta situación pero me he visto incapaz de hacerle ver que existen otras formas de comunicarse diferentes a las que él utiliza y que no son dañinas. Por mí y por mis hijas, que no quiero que vivan en un ambiente de tensión diaria, tomo esta decisión que me parte en dos pues aún le quiero, nunca he dejado de quererlo y creo que nunca lo haré.

Detrás de esa coraza de rencor y mal genio hay un ser maravilloso al que pocas veces nos permite llegar.  Y si se encierra lo hace por miedo. Toda su agresividad es pura inseguridad en si mismo. Lleva muchos años tapando con ira lo que en realidad le asusta. Le asusta el futuro de vuestra hermana y le asusta terriblemente no saber comunicarse con vosotros. Le asusta reconocer que como padre os ha fallado. Le asusta también verse solo y paradójicamente, el mismo lo ha provocado..

Se que vosotros también sentís un tremendo dolor por vuestra situación familiar y que sentís que no es un padre en el que podáis confiar y entenderos. Que sentís su presencia como una amenaza en lugar de como una protección. A pesar de ello, creerme por favor cuando os digo que vuestro padre os quiere. Conmigo ha llorado por no saber como llegar hasta vosotros de otro modo y hacer que percibáis todo su cariño. Aunque su inseguridad le haga mostraros su cara más amarga, creerme que es defensa y no despecho.

Os pido por favor que también vosotros hagáis un esfuerzo ahora por apoyarlo. Está en sus días mas oscuros. Ayer noche lloró abrazado a mi diciéndome que siente profundamente todo el dolor que me ha causado, que nunca ha querido y sentido como lo ha hecho conmigo, que está perdido y sin rumbo, que está muerto de miedo del futuro…Que nunca se va a poder perdonar el haberme perdido.

Se que todo esto que dice es sincero y que su mayor horror es el darse cuenta que él mismo ha causado su propio dolor al causar el mío…Está en un punto en el que ya no hay rencor hacia mi sino mucho sufrimiento por darse cuenta de la responsabilidad de sus actos dañinos. Tengo la esperanza de que este momento sea un punto de inflexión en su vida y de que a partir de esto sea capaz de desmontar sus corazas, reconocer sus errores y empezar a funcionar de otro modo. También con vosotros. Por eso es pido que estéis receptivos. Que hagáis un esfuerzo por ver más allá de sus corazas. Que lo arropéis en su dolor y en su angustia…Es también una oportunidad para vosotros aprovechar este momento para empezar a construir otra relación entre vosotros. Dejar de lado también vuestro miedo a mostraros como sois y decirle que como padre os ha fallado. Decírselo a la cara porque necesita oírlo, pero acabar la frase diciéndole que a partir de ahora vais juntos a empezar a construir.

Me preocupa mucho vuestra hermana. Para ella estar en mi casa era un remanso de paz y valoraba muchísimo la relación conmigo y con las niñas. Ahora tendrá que adaptarse a otro entorno pero va a necesitar mucho cariño para superar esta perdida. Vosotros sois los que mejor podéis compensar su dolor. El teneros cerca se lo hará todo más llevadero. Ella os quiere mucho aunque le cueste expresarlo y aunque a veces ella misma sea muy pesada y no la comprendamos. Pensar que dispone de muy pocos recursos y ahora va a vivir una tormenta…va a necesitar mucho, mucho cariño. No culpéis a vuestro padre de hacerle esto a vuestra hermana pues ya se culpa él mismo. Demostrarle vuestro apoyo también con ella y será otra oportunidad más de construir.

También quiero deciros que contéis conmigo para todo. No es una frase hecha es un hecho !. Por favor llamarme siempre que queráis. A mi me gustaría acompañaros, en la medida que vosotros consideres, en este momento que también os perturba y afecta a vuestra vida. Me da mucha pena no volver a veros y me encantaría que os sintierais libres para mandarme un mensaje y decirme que venís a comer o a cenar. Mi casa siempre seguirá abierta para vosotros. Y yo también siempre estaré aquí para escucharos, aconsejaros y daros mi cariño.

Ojalá que en un tiempo podamos con vuestro padre recolocar este inmenso dolor y empezar de nuevo a construir y a compartir.

Por favor no dudéis que siempre estaré con vosotros, siempre que queríais.
Un abrazo muy fuerte esperando veros pronto.

Sigue leyendo mi novena entrada de Blog: Mi encantador infiel, manipulador, mentiroso-compulsivo

1. Cuando se rompió la convivencia

El maltrato psicológico o emocional va siempre en aumento. Evoluciona del “de vez en cuando” a frecuente y permanente. Hasta que decides romper la convivencia.

Hace dos años y medio nos separamos. Por aquel entonces él vivía en mi casa con la hija que tuvo en su primer matrimonio. La convivencia nunca fue fácil porque él siempre tuvo un carácter irascible y llevaba años sin convivir con sus hijos. De vez en cuando se enfadaba pero otros días estaba contento y relajado. Progresivamente los días buenos fueron desapareciendo hasta que la convivencia se volvió imposible. Su agresividad verbal era mayor ejerciéndola incluso delante de mis tres hijas.

Lo que me hizo plantearme echarle de casa fue que estuvo dos semanas enteras sin hablarme. El detonante fue que una noche se había acabado el pan bimbo. Montó en cólera. Me mandó ” a tomar por culo” y se levantó de la mesa donde estábamos todas cenando. Intenté hablar con él. Le dije que aquello no podía ser. Que no podía reaccionar así y que no estaba dispuesta a tolerar esa actitud hacia mi y mucho menos delante de mis hijas.

 

 

Enfrentarme a él hizo que me castigara con el silencio y la evitación durante las dos semanas siguientes. No era la primera vez que me maltrataba de ese modo pero si fue la vez que más se prolongó en el tiempo. Cada mañana le daba los buenos días y él ni me miraba ni por supuesto contestaba. Tampoco cuando regresaba a casa por las noches. Mis ¿Cómo estás, cómo ha ido el día, podemos hablar? no tenían respuesta. Opté por escribirle un email. En el mensaje le decía que lo que le ocurría no era normal. Que necesitaba ayuda psicológica y que yo estaba dispuesta a estar a su lado y a acompañarlo en el proceso. Le decía que le quería y que no me importaba ni el esfuerzo ni el tiempo que nos llevara conseguir apaciguar su mal carácter…pero que había que hacer algo pues así yo no quería vivir. Mientras tanto hablé de lo que ocurría con su familia. Buscaba su apoyo, su comprensión y su consejo.

Mi email no tuvo respuesta. Le di un margen de dos días para reaccionar pero nada…Así que me presenté delante de él y le dije que si no estaba dispuesto a hablar de lo ocurrido, que ya podía coger sus cosas y salir de mi casa. Entonces si reaccionó. Me miró y me dijo que era yo la que no quería hablar. Pensé que me estaba volviendo loca o que realmente me tomaba por una auténtica estúpida. En realidad no era ni una cosa ni la otra. Buscaba desestabilizarme con la incoherencia de su actitud y respuesta.

Aquello para mi fue demasiado. Por suerte llevaba más de un año en terapia (a la que acudí en un intento desesperado por conseguir ser más tolerante con el “carácter complicado” de mi marido y aprender a relajarme en los momentos complicados) y tuve la claridad mental para ver la manipulación de los hechos y el abuso.

Hablamos de separarnos. Yo tenía claro que con esa actitud de “a mi no me pasa nada” no seguía. Él pareció tomar las riendas y me dijo que era él el que no quería seguir con una mujer tan sensible, así que iba a hablar con sus otros dos hijos para irse a vivir con ellos y la niña (que vivía con noostros) y que lo haría en las siguientes dos semanas. Yo hablé con mis hijas y mis padres. Les dije que nos separábamos. Afronté lo que estaba ocurriendo.

Los días pasaban y cuando se acerco la fecha para su marcha le pregunté si ya tenía todo organizado. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo que no pensaba irse, que no había hablado con sus hijos ni siquiera había buscado casa…él confiaba en que lo arreglaríamos. Sentí como si hubiera estado jugando al poker conmigo. Se marco el farol de “soy yo el que me voy” para después no tener ninguna carta.

Pero el día convenido se fue de casa porque yo tenía muy claro que sin que se sometiera a una terapia no seguía. Pasamos las Navidades separados pero nos vimos, hablamos y él parecía totalmente arrepentido. Estaba adorable, cariñoso, atento, cordial….Dijo que haría lo que hiciera falta para salvar nuestro matrimonio, que se había comportado mal, que le ayudara en el proceso de cambiar sus actitudes, que me quería como a nadie había querido, que por mi se había transformado en otro hombre, que aunque aún le quedaban muchas cosas por mejorar, conmigo estaba cambiando….

Así que volví a confiar en él. Me agarré como una posesa a ese cambio de actitud. Por primera vez reconocía que necesitaba terapia y había esperanza. Nos fuimos a hacer un viaje que ya teníamos planeado y decidimos que a la vuelta cada uno seguiría en su respectiva casa pero que íbamos a trabajar por reconstruir nuestra relación. Por supuesto el viaje fue estupendo. Volvía a ser el hombre del que me enamoré.

Empezó entonces nuestra etapa de separados – que ha durado dos años y medio- bajo la fórmula que comúnmente se conoce como “living apart together”. Cada uno en su propia casa y con sus respectivos hijos pero como pareja y haciendo terapia.

Sigue leyendo mi segunda entrada del blog: “Dos años y medio intentando un imposible”