5. Está con otra mujer y lo sigue negando

Su amigo sentencia: “No me extraña que os hayáis divorciado si él lleva meses con otra”.

Anuncios

Había pasado una semana desde nuestro divorcio. Por casualidad me encontré con un amigo de mi ex. Estaba comiendo en una terraza y se levantó a saludarme. Me dijo que comía con él al día siguiente y me preguntó como estaba. Yo le dije que regular, que no era momento fácil, que habíamos firmado el divorcio la semana anterior. Entonces, a bocajarro, me soltó esa frase que jamás olvidaré porque retumbó en mi cabeza como un auténtico tornado: “No me extraña que os hayáis divorciado, si él lleva meses con la otra, la que tiene la tienda de ropa…..” y siguió justificando nuestro fracaso matrimonial porque la convivencia con los hijos era complicada. Aquello era un desvarío. No solo me enteraba de que mis sospechas eran ciertas y de que mi ex me había manipulado y mentido, sino que además, la versión de lo que era nuestra problemática de pareja estaba totalmente distorsionada.

Me metí en un parque cercano a llorar. Me sentía tan imbécil y tan tonta. ¿Cómo era posible que me hubiera engañado de ese modo y que hubiera mantenido su farsa hasta tales extremos?. Nuestro fin de semana juntos después de tanto tiempo, sus palabras de “quizás un futuro es posible” “no seremos los últimos ni los primeros que después de divorciarse se vuelven a casar” “eres la mujer de mi vida”….Puso en su perfil del Whatsapp la foto que yo le hice en Cadaqués después de hacer el amor, me dijo que esa foto lo significaba TODO. Decía y hacía todo eso y estaba desde hacía meses con otra. Como podía ser capaz de manipularme y mentirme de ese modo  y después de haber estado dos años pendiente de su evolución con el psiquiatra  

Cuando me serené le escribí para decirle que me había perdido para siempre. Al principio no hubo respuesta pero al cabo de unos días me escribió para decirme que no podía hacer caso de lo que me decía un “amigo suyo” que estaba todo el día bebiendo. Los días siguientes me escribió innumerables mensajes de amor. Me decía cuánto pensaba en mí, cómo me echaba de menos, que era una persona maravillosa, la mujer más importante de su vida, que lloraba por las noches recordando todo lo vivido juntos….hasta llegar a decirme que cuando le preguntaban por nosotros no quería ni podía comunicar que ya nos habíamos divorciado. Le resultaba imposible y solo podía contar maravillas de mi.

Menos mal que tengo todos esos mensajes de whatsapp bien archivados porque si no fuera así, creo que pensaría de mi misma que estoy enloqueciendo y que me he imaginado algo que no pasó.

Y así siguieron las semanas, con llamadas y mensajes de amor combinándolos con mentiras, manipulaciones y agresividad: “vete a tomar por culo, falsa”, “tu amigo gay no es de fiar”, “tu cuñada es un mal bicho”, “ya tienes alguno que me sustituya”, “me has apartado de tu vida”, “yo no estoy con nadie”, “estoy asexuado”, “tengo repelús a las mujeres”….

Un fin de semana me escribió para decirme que estaba viendo la luna llena y que pensaba en mi. Mientras me escribía, estaba pasando el fin de semana con la otra. Yo la sabía por amigos comunes. Cuando ya me había mandado varios mensajes en tono de amor, le contesté. Le dije que me dejará en paz y que se centrará en comentar lo bonita que estaba la luna con la otra. ¿Cual fue su respuesta?. Se hizo el ofendido, me acusó de despreciar sus atenciones y palabras y por supuesto negó que estuviera con ella viendo la luna. Dijo que estaba en un grupo, que ella estaba también, pero que no iban como pareja porque con ella no había nada.

Aquello de estar con la otra y escribirme “con amor” se repitió el fin de semana de la verbena de San Juan. Se puso en contacto conmigo desde Formentera. Admitió que ella estaba. No podía negarlo porque habían fotos en las redes sociales. Negó que fuera su pareja. Una y otra vez repetía que era una amiga como tantas otras y que seguía pensando en nosotros. Me escribió al aterrizar en Barcelona y me invitó a comer al día siguiente. Yo acepté. Quería decirle a la cara que no me creía todas sus mentiras y que lo que más me dolía no era que estuviera con otra sino que me tomara el pelo de ese modo. Lo que me estaba doliendo no era que se acabara esa historia sino como se estaba acabando, jugando conmigo una y otra vez

Quería decirle a la cara que ya no lo creía, que ya no le admiraba, que ya no confiaba, que ya no lo quería ni un minuto más en mi vida

 

Sigue leyendo mi sexta entrada de blog “Bloqueado en el Whatsapp”

3. Con el lirio en la mano

Era una de las frases que usaba para describirme “siempre vas con el lirio en la mano”. Cuanto razón tenía y como lo aprovechó

Mi ex encaja en todas las técnicas y estrategias de control usadas por los psicópatas, narcisistas y manipuladores, perfectamente descritas en el blog “La voz de Muro”. Aquí el enlace para leer el magnífico artículo:

http://lavozdelmuro.net/20-tacticas-y-estrategias-que-los-manipuladores-narcisistas-y-psicopatas-utilizan-para-controlarte/

La manipulación ejercida por mi ex en estos diez años de relación ha sido continua. Yo siempre he funcionado con el liro en la mano. Soy persona confiada. Él por supuesto lo detectó al minuto uno. Era su presa perfecta. Ahora, a balón pasado, estoy descubriendo cuan engañada vivía. Mi ex es un mentiroso empedernido y yo he sido su marioneta hasta el final.

 

 

Un final que ha estado a la altura de lo que ha sido esta historia: manipulación, mentiras y mensajes de amor.

Despues de muchas idas y venidas, como ya os he contado, nos propusimos volver a intentarlo. Después de varias semanas viéndonos, en las que todo fluía perfectamente, mi ex (por aquel entonces aún marido) me propuso irnos juntos un fin de semana. Y lo hicimos. Lo pasamos en Cadaqués. Un pueblo que tiene especial significado para mi. Como os podéis imaginar fue estupendo. Lo que yo ignoraba es que él llevaba meses saliendo con otra persona.

Poco después de ese fin de semana, yo tuve que viajar por trabajo y estuve dos semanas fuera. Él me llevó al aeropuerto y cada día nos llamamos. yo le explicaba mis progresos, le enviaba fotos y él me contaba de su vida. Cuando regresé me vino a buscar al aeropuerto. Ese día ya lo noté extraño. Me dijo que tenía sus miedos, que no quería volver a cruzarse, que necesitaba tiempo para ir cogiendo confianza…Yo le entendí y le dije que no había ninguna prisa, que era normal, que yo tambieén quería retomar nuestra relación con calma.

Llegó Semana Santa y planeamos pasarla junta sin determinar un lugar en concreto. Yo viajaba la primera parte con mis hijas y quedamos que a la vuelta decidiríamos donde íbamos. Aterricé en Irlanda con un whatsapp en el que me decía que me quería y que esperaba mi regreso.

Su siguiente mensaje, al cabo de dos dias fue: “he cambiado de opinión, móntate la Semana Santa por tu cuenta, tengo que aclarar mis sentimientos, necesito tiempo, hablamos cuando vuelvas”. Me quedé estupefacta pero como estaba acostumbrada a sus idas y venidas pensé que realmente estaba asustado y que lo mejor era no presionarlo.

Lo siguiente que supe de él, el primer dia laborable después de las vacaciones, fue un whatsapp  en el que me pedía el divorcio.

Sigue leyendo mi cuarta entrada de blog: un divorcio manipulado